Características Catena Paraje Altamira Malbec
En 1804 el Código Francés napoleónico nació en Francia. Bajo el mandato de Napoleón Bonaparte, que en aquel momento era primer cónsul del país, este texto ponía las bases para el Nuevo Régimen, acabando con derechos feudales y las antiguas leyes anteriores a la Revolución Francesa. De este modo temas como la herencia quedaban regulados exigiendo que las tierras del difunto debían repartirse a partes iguales entre sus herederos. Como resultado muchos viñedos quedaron divididos en pequeñas porciones de tierra, independientes, propiedad de una misma familia.
A día de hoy este texto, aunque con grandes modificaciones, sigue en vigor y ha calado en gran parte de la legislación de otros países occidentales. Así ocurrió en Argentina, donde se siguió este mismo sistema de reparto de la herencia, quedando los viñedos divididos también en pequeñas propiedades (algunas de ellas no más grandes de cuatro hectáreas). Esta tradición, que durante siglos ha formado parte de la historia de este país, es capturada por la bodega Catena Zapata en su colección de vinos Catena Appellation, donde se encuentra Catena Paraje Altamira Malbec. En concreto este conjunto -recreado a semejanza de los mejores Vins de Village de Burdeos-, está formado por ocho vinos, cada uno de ellos dedicado a un terroir del valle de Uco, en la provincia de Mendoza. En el caso de Catena Paraje Altamira Malbec, tal y como su propio nombre indica, el vino florece en Altamira, el viñedo más occidental y alto del distrito de La Consulta (a los pies de los Andes) caracterizado por la gran concentración de limos y arcillas (lo que lo convierte en un suelo muco más frío que los del resto de la zona). Esto se concreta en una malbec mucho más elegantes y minerales, con una textura muy sorprendente e interesante.
Todo este carácter se consigue extraer con las maceraciones que se realizan en bodega. Tanto antes como después de la fermentación Catena Paraje Altamira Malbec estará en contacto con las pieles (16 días y 10 días respectivamente). Todo este proceso, en el que no hace falta intervenciones de ningún tipo, finalizará con 12 meses en barricas y el embotellado (sin filtrar ni clarificar). ¡Nada debe tapar el sabor de las regiones rurales argentinas!



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