Características Château Rauzan-Ségla
Cuando hablamos de Chanel lo primero que se nos pasa por la cabeza son sus bolsas, zapatos, accesorios y las tendencias que nos sorprenden en las pasarelas más codiciadas del mundo, año tras año. Sin embargo, el glamour de esta marca no se acaba aquí. Lo cierto es que en los últimos años se ha convertido en un grupo de lujo potente que también se ha interesado por el negocio del vino. La primera bodega que compró en 1994 fue Château Rauzan-Ségla en Margaux (Francia), una finca clasificada como 2º Cru en 1855 cuyo nombre procede de Pierre des Mesures de Rauzan, un comerciante de vinos bordelés que se hace con la finca en 1661. Más tarde, en 1766, la baronesa de Ségla, le añadiría también su nombre. Sin embargo, aunque la maison durante mucho tiempo había sido considerada junto a Mouton Rothschild como una de las principales y más importantes bodegas de Margaux, lamentablemente en los últimos tiempos había perdido su prestigio. Es gracias a la adquisición por parte de los hermanos Wertheimer (propietarios únicos e independientes del Grupo Chanel) que se inicia un resurgimiento. Las inversiones realizadas en torno al año 1990 y la contratación del enólogo John Kolasa, fueron las responsables de encauzar el camino para recuperar la rentabilidad y el prestigio que se merecía la finca.
Desde 2014 la gestión de la bodega es llevada por Nicolas Audebert, ex enólogo de la potente bodega argentina Cheval des Andes. Bajo sus directrices, nos presenta Château Rauzan-Ségla, un coupage típicamente bordelés compuesto de cabernet sauvignon, merlot y petit verdot. Uvas procedentes de cepas de 35 años sobre suelos de grava fina y con un rendimiento limitado de 37 hl/ha. Se practica una agricultura respetuosa y la vendimia es manual en el momento óptimo de maduración. En bodega se seleccionan las mejores uvas y en la vinificación fermentan a temperatura controlada en depósitos de acero inoxidable. Finalmente, el vino envejece durante 18 meses en barricas de roble francés, de las cuales el 60% son nuevas.
El resultado es un auténtico espectáculo. Château Rauzan-Ségla es un vino que rebosa glamour, mantiene increíblemente frescura y que con un solo trago te hace preguntarte cómo estará dentro de 20 años. Una maravilla para guardar que te permite entender toda la grandeza de Burdeos.



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