Características El Sequé Dulce
Esta historia comienza en 1985, en Laguardia (un municipio de Álava, al norte de España) con un grupo de viticultores, hombres y mujeres, que fundaron Artadi, una bodega que nació con la mirada puesta en el viñedo y en mantener las tradiciones y el saber hacer de sus antepasados. Hoy en día Artadi se ha convertido en un gran grupo, con bodegas en Álava, Guipúzcoa y Alicante, que son casa, origen y fuente de vinos como El Sequé Dulce.
El Sequé Dulce es un vino fortificado (muy similar al estilo de los oportos Vintage), elaborado con uvas monastrell en El Sequé, la bodega de este grupo ubicada en la localidad valenciana de Pinoso, en la D.O. Alicante. En esta zona, donde la Denominación de Origen se creó en el año 1932, la bodega cuenta con un total de 150 hectáreas de secano, donde cultiva principalmente la monastrell (variedad autóctona de la zona que representa el 75% de la producción). Aquí la tradición que fue iniciada por romanos e iberos sigue viva y latente, creciendo sobre suelos areno-francos y arenosos, con una textura especialmente favorable para el cultivo de la vid, ya que su elevada porosidad y permeabilidad facilitan el drenaje, evitando con ellos las enfermedades fúngicas. En concreto, las cepas de El Sequé Dulce crecen a 600 metros de altitud, con la particularidad de encontrarse a estas alturas con un subsuelo arcilloso. Esto se conjuga con el clima mediterráneo (inviernos templados y lluviosos y veranos calurosos y soleados).
En cuanto al cultivo, las técnicas actuales se basa en mantener y transmitir las experiencias de los antepasados, basadas en la pasión y el respeto por el viñedo, huyendo de fórmulas industriales. Esta filosofía comienza en el campo, llevando a cabo una agricultura ecológica y respetuosa con el medio ambiente, huyendo de los químicos y fitosanitarios. La vendimia se realiza de forma manual y tan solo se seleccionan los mejores racimos. En bodega el mosto de El Sequé Dulce se deposita en depósitos abiertos para macerar en frío durante 48 horas. Gracias a ello se conseguirá extraer tanto aroma como color. Tras ello, comienza la fermentación que durará entre 3-4 días. Pasado este tiempo, aunque las levaduras continúen con su trabajo, se añadirá holandas de vino. Este proceso, que se conoce como encabezar, parará la actividad de las levaduras, dejando en el vino un azúcar residual. Por último, El Sequé Dulce pasará 12 meses de crianza en barrica de roble francés de 500 litros.
El último bastión de la tradición y la pureza.



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