Características Sergio Mottura Tragugnano
Sergio Mottura Tragugnano es un vino muy especial. Directo desde el sur de la D.O.C. Orvietto Classico (concretamente de la zona que se localiza en el Lazio) llega este blanco elaborado con las mejores uvas de Tragugnano, uno de los viñedos más antiguos de la familia Mottura. Según Giuseppe Mottura, tercera generación de la familia al frente del negocio, para ellos este viñedo -salvando las distancias- tendría la misma consideración de un grand cru francés. Podría ser considerado como la gran joya de la corona. Y así se le nota a Giuseppe cuando habla sobre él y presenta Sergio Mottura Tragugnano, una mezcla de grechetto, procanico y sauvignon.
En concreto estas uvas crecen sobre la tufa, un suelo de origen volcánico, que retiene la humedad. El cultivo es totalmente ecológico. Una garantía de ello es la presencia del puercoespín, un animal que tan sólo vive en las tierras más puras y naturales. Orgullosos de ello -ya que esta filosofía fue implantada por Sergio Mottura, el padre de Giuseppe, en los años 60- la familia ha adoptado la figura de este animal como símbolo de la bodega. La localización entre el lago Bolsena y el valle del Tíber (que garantiza la humedad), con inviernos pocos lluviosos y veranos con temperaturas muy altas, terminan de dar los últimos toques que hacen inconfundible a Sergio Mottura Tragugnano.
Durante la vendimia, las uvas se recogen a mano y son vinificadas por separado con mucho cariño, respeto y cuidado. Tras un prensado suave, el mosto desfanga y una vez limpio pasa a los depósitos de acero inoxidable, donde fermentará a una temperatura controlada (entre 18ºC-20ºC). Aquí, sobre las lías, permanecerá hasta finales de marzo. Durante este tiempo de reposo, el vino continuará su viaje: las levaduras muertas aportarán untuosidad y cuerpo al vino, mientras que el frío del invierno ayudará a que Sergio Mottura Tragugnano clarifique naturalmente. Por último, en primavera, seleccionarán y ensamblarán los distintos depósitos, dando lugar a la mezcla perfecta de Sergio Mottura Tragugnano.
Una vez embotellado, este blanco volverá a esperar dos meses en botella antes de ser comercializado; pero si se tiene un poco de paciencia -y se puede resistir la tentación a descorcharlo-, un breve tiempo de crianza en casa puede destapar y descubrir los mejores matices y perfiles de este vino tan complejo e interesante.



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